El
pasado jueves, Michel nos deleitó con
una cena copiosa, no exenta de la calidad a la que estamos acostumbrados.
De
primero nos sirvió una sopa de “pescao” , que debido a la
climatología de nuestra ciudad, y a las fechas que estamos, no pudo ser más de
nuestro agrado. La sopa fue maridada con un macabeo de la Rioja, muy
refrescante.
El segundo plato fue un guiso de
aleta de ternera rellena, con una salsa que nos recordaba a las zonas alemanas,
que estuvo riquísima. Para acompañar este plato nos bebimos un Ramón Bilbao y
un Peregrino de la uva Prietopicudo, con la que nos sacaron de nuestras casillas,
por ser una uva a la que nuestros paladares no están acostumbrados.
Por último, y para no quedarnos con
hambre, un hojaldre relleno de nata y crema, a pie de barra, y regado con unos
buenos chupitos.
Otra gran noche entre este grupo de
amigos. Como siempre, el que trae la cena se crece, y parece ser que la el
levantar del día siguiente fue como subir el Turmalet.
Pero mereció la pena., claro está.
by8@





Estuvo muy bien, la carne aunque yo la comi dos dias despues por mi estado estaba estupenda...
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